Stranger Things (2016)

“Stranger Things” fue un fenómeno que se mantuvo vivo en mis redes sociales durante mucho tiempo. Aquellos que se habían criado en los 80 veían como sus figuras y obras de ficción eran homenajeadas en esta serie.

Sin haber sentido todo eso, era incapaz de sentir todo el interés que había hacia esta serie, captar todas las referencias. Pero, por azares de la vida, acabé sentándome a verla… y a devorar la primera temporada en dos días. Dos días. Nunca pensé que sería tan genial.

¿Empezamos a conocerla? ¡Alerta spoilers!

Para aquellos que no saben de qué trata, “Stranger Things” gira alrededor de la desaparición de un niño en una pequeña localidad de Indiana, Estados Unidos, en 1983.

Este niño desaparecido es William Byers, que, junto a sus amigos Lucas, Dustin y Michael, viven entre paseos en bicicleta, supervivencia en el instituto y partidas de rol en sesiones de diez horas.

Cuando acaban de vencer al Demogorgon, la terrible criatura de la última campaña, todos vuelven a casa… excepto Will. Algo parece perseguirle de camino a casa, y es aquí donde todo se precipita.

Joyce Byers, madre de Will, detecta su ausencia a la mañana siguiente. Tras una larga insistencia al apático jefe de policía del pueblo, Jim Hopper, comienza la búsqueda. Las pistas son difusas, nadie sabe qué podría haber pasado. Y sus amigos se niegan a quedarse quietos, por lo que comienzan también su propia búsqueda.

Si la situación ya era extraña y perturbadora, se volverá todavía más extraña cuando encuentran a Eleven, una niña que huye sola y que arrastra la muerte consigo. Sus sospechas de que sea más un problema que una ventaja les lleva a descubrir sus extrañas capacidades.

Eleven es capaz de mover objetos con la mente, ¡telequinesis! Ella les revelará que “los malos” la persiguen, y que de algún modo todo esto se relaciona con la desaparición de Will.

También Jonathan, hermano de Will, se enfrenta a sus propios demonios. La desaparición de su hermano y amigo, su familia desestructurada que se fragmenta cada vez más, su madre que dice que Will sigue en la misma casa, llenando cada rincón de luces…

… toda una serie de eventos que nos sumergen en un pueblo que se sacude por los asesinatos que se interpretan como suicidios, desapariciones, policías que manifiestan apatía total o una profunda implicación… y un encuentro con lo sobrenatural.

Eleven, perdida y encontrada por ese grupo de niños, es quien da la clave para entender todo esto. Como espectadora y jugadora de rol desde los 13 años, la explicación estaba clara:

Ella gira el tablero en el cual ellos suelen jugar cuando le preguntan por la localización de William. Desde ese instante, sabía que se trataba de un plano alternativo, un plano de la sombra, una copia de nuestro mundo pero en el que habitan monstruos y criaturas de pesadilla. Si quieres saber más sobre los planos en mundos de ficción, puedes leer sobre ellos aquí.

La brecha entre esos dos mundos, que relacionaron de forma genial con los experimentos con LSD y la guerra psicológica en los años 80 en Estados Unidos, estaba abierta. Y los monstruos, la criatura a la que podemos llamar Demogorgon, podía entrar y salir casi a placer. Incluso, y relacionado con estos eventos, la serie se llamaría en un inicio “Montauk”, referenciando a esta conspiración. Pero entonces el mismo título hubiera sido un spoiler viviente. Si quieres leer más sobre el tema, visita este enlace.

En mi hambre de episodios, disfruté de unas interpretaciones geniales. Prácticamente ningún personaje tiene desperdicio, muchos de ellos con personalidades muy bien definidas y en ocasiones con un carisma arrollador.

Si me preguntan por mis personajes favoritos, elegiría a dos de ellos. Joyce Byers, que nunca se rinde y nunca se ha dejado avasallar. Y Eleven, que a pesar de su terrible pasado todavía tiene una luz que se puede reavivar.

Los escenarios, evocadores, amplios, terroríficos, desoladores. La música, excitante y envolvente, apropiada para cada momento de la serie.

Quizás como algo curioso, no he captado referencias a series de la época en la cual se desarrolla, pero sí encontré otras que me resultaban más recientes. Momentos de “Dreamcatcher”, por Sthepen King… de “Señales”, por Shyamalan… “Alien, el octavo pasajero”… y que le dieron mucha vida a mi experiencia.

Incluso podría decir que, con el final de esta temporada, la serie tendría un cierre perfecto. Los arcos argumentales se cerraron en su mayoría y dejaban un final abierto pero plenamente satisfactorio. Tengo ganas de que llegue la segunda temporada, sí, pero no siento urgencia por la misma.

Espero que, si os animáis a verla, disfrutéis tanto como yo de esta maravilla hecha serie.

seeU!

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Acerca de Beelzenef

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Publicado el 9 marzo, 2017 en Series y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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