Liberada y maldita

Los oscuros pasillos no presentaban obstáculo alguno para los dos aventureros. Acostumbrados a moverse en más oscuridad que claridad, avanzaban sin ruido. Habían conseguido adentrarse en los subterráneos donde se encontraban las celdas provisionales. Nadie duraba mucho allí, pues los políticos se apresuraban febrilmente en enviar a los reos a algún planteta-prisión.

Eso era lo que Eiko y Dan querían evitar. La muchacha parecía iluminada por una voz que la guiaba. Dan la seguía, confiando en aquella pasión sin límites, y resistiendose a abandonarla, pues sería imposible hacerla cambiar de parecer. Jamás la dejaría.

Tuvieron el atino de ocultarse en una rinconera, oscurecida por la tenue luz de los subterráneos. Poco después saltó una alarma y la mayor parte de los soldados acudieron a las plantas superiores. Parece que tendrían el camino libre.

El mecánico se adelantó y no tardó en reducir al único guardia a la vista, haciendose con un arma y con el código que abría las celdas.

Un gesto desdeñoso por parte suya inquietó a Eiko, pero él se levantó y continuó el camino. Ya no podían echarse atrás.

Hallaron por fin los enrejados que guardaban en su interior a los infelices, quitandoles su libertad. Muchos se habían resignados ya a su suerte, y se acomodaban en las esquinas, esperando que el sueño los evadiera de su desgracia. O que quizás los llevara al descanso eterno. Todos sumidos en su propia oscuridad.

Siguieron los susurros ininterrumpidos que provenía de una de ellas. Una voz suave, sollozante, que se esforzaba por continuar sus palabras, en un cántico repetido.
Eiko se adelantó de un modo totalmente imprecavido, abalanzándose sobre los barrotes de la celda. Allí estaba, escondida en un rincón, perdida en un rezo que prometía su salvación.

– Tus oraciones han sido escuchadas – murmuró Eiko con resquemor – Vamos a sacarte de aquí.

La aludida le devolvió la mirada, admirada y esperanzada a la vez, previendo en su futuro saborear de nuevo la libertad. Un brillo único permanecía en sus ojos al mirar a la joven Eiko. Se aproximó a ella lentamente, sin perderla ni un segundo. Y alzando paulatinamente la voz, hablaba:

– En tu alma brilla la Luz perdida, la que guiará a los hombres en un nuevo camino de esperanza, y en él podrán vencer a la oscuridad de su interior. En ti está la Salvación…

Eiko y Miriam estaban perdidas en su mutua mirada, bebiendo de cada palabra, de cada pensamiento que parecían compartir, de cada expresión. Dan no cesaba en su trabajo de liberarla, y la tomó en brazos a la par que perdía el conocimiento.

No se escucharon sus últimas palabras, por suerte o desgracia para ellos:

– … Y el precio a pagar será alto…

Anuncios

Acerca de Beelzenef

Rol, narrativa, desarrollo de apps multiplataforma, worldbuilding, reddit, ciencia ficción...

Publicado el 6 octubre, 2009 en Relatos. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: